lunes, 17 de julio de 2017

They call you lady Luck

Seguimos con la ficción. Esta vez dedicada a alguien en quien pensáis muchas veces a lo largo de vuestra vida.

Hay muchas maneras de invocarme. Algunos sopláis las velas en vuestra tarta de cumpleaños. Otros lanzáis monedas a una fuente, pedís deseos a las estrellas fugaces o dais palmadas a las 11:11.
Todas estas cosas me halagan y me siento querida, pero dejadme deciros que todas son incorrectas. Ninguna funciona. Aún así, hay muchas formas de invocarme. Sólo el que esté atento a los detalles será capaz de verme. Me escondo mucho mejor que Puck que se anuncia cada solsticio de verano. ¿Sabéis cuál es vuestro fallo? Que sólo invocáis una parte de mí. Queréis que os haga caso siempre que mi lado malo viene de visita. Pero aunque no sea humana tengo mis dos partes. No somos dos entes distintos. El mal lucha contra el bien eternamente en mi interior. No siempre es una lucha dura. A veces dejo que gane el mal para divertirme y ver cuánto aguantáis sin llamarme. A veces bebo un vodka helado y me entretengo viendo vuestras desgracias. Como si estuviera en el cine. Os veo entrar en iglesias, llorar de noche cuando creéis que nadie os observa y cuando veo que no podéis más, os lanzo unas migajas que vosotros llamáis destino. Hay algo que me sorprende mucho más que todos vuestros rituales. ¿Sabéis cuánto dinero derrocháis en mi nombre? La lotería tiene que ver con el azar, no conmigo. Puede que os toquen millones y no os quede tiempo. Puede que seáis ricos y no tengáis a nadie con quien compartirlo. Pero ahí estáis, pobres mortales llenos de amuletos invocando mi nombre semana tras semana. A veces juego al ajedrez con el azar. Y nos reímos de vuestras necesidades. Sí. Somos crueles. Va con nosotros. Contadas veces a lo largo de vuestra historia alguien ha hablado conmigo cara a cara. Sabiendo que era yo. Y he sido generosa. Pero se necesita valor para reconocerme. Os daré alguna pista. No soy la morena que te mira en el metro. No soy la cita de Tinder a quien pones sobre un caballo blanco. No suelo aparecer en forma de gran oportunidad ni de boleto de un sorteo. Tampoco en forma de trébol de cuatro hojas. Suelo ser más cotidiana. Puedo estar escondida en las salas vacías de un museo a punto de cerrar. O en un cine donde nadie va. Podría estar un segundo después  de que se cierren las puertas del avión que no has podido coger. Suelo estar en las tormentas que cambian de dirección y en los reflejos del cristal que ves de reojo casi sin darte cuenta. Me gusta esconderme en los pequeños detalles. Pero tu no tienes tiempo para estas cosas ¿verdad? A veces pasas por mi lado y no me ves. Puede que yo estuviera pendiente de ti y me enfado. Es entonces cuando mi parte mala te persigue.
Hay formas de vencerme. Si veo empeño en ello te dejo ganar. Y entonces es cuando dices que la Buena Estrella se la fabrica el que trabaja. Pero la mayoría sois muy vagos para intentarlo. Otra forma de tenerme a tu lado es enamorarme. Pero es difícil. No soy mujer de monedas en la fuente ni rosas rojas. Debes seducirme con otras cosas. Me llaman Suerte. Entretenme con tus historias y puede que veas mi parte buena.


Os dejo con la pregunta de qué estaré tomando o fumando para escribir estas cosas. Os confieso que sólo tengo un cigarrillo rubio y un gran vaso de agua helada. La canción de esta semana como no podía se otra es “Luck be a lady tonight” del  musical “Guys and Dolls”. La canta mejor Frank Sinatra, pero he encontrado esta versión de Ewan McGregor y si aguantáis un poco el diálogo inicial lo oiréis cantar dándolo todo. Sed afortunados y sobretodo sed felices.


lunes, 10 de julio de 2017

El “Club B”

Segundo Relato de ficción.  

Los fotógrafos hacen guardia desde las 5 de la mañana. Nadie quiere perderse nada. Los tipos de seguridad, parecidos a los “hombres de negro” americanos, están en sus puestos desde mucho antes. Nadie entrará ni saldrá sin que ellos los controlen. Hacia las seis empieza el movimiento, se levantan las persianas de la sala donde tendrá lugar la reunión. Aunque se levanten las persianas es imposible fotografiar nada desde fuera. Los drones serán abatidos inmediatamente. El primero en llegar es un Mercedes negro de cristales tintados, nadie sabe quien va dentro, los fotógrafos empiezan a disparar sus con sus cámaras. Al cabo de pocos minutos dos limusinas también negras entran en el hotel. El goteo de coches con cristales tintados va en aumento y a las nueve de la mañana ya están casi todos.
Entonces llega una limusina blanca tipo Hummer, se bajan las ventanillas y el diseñador de moda saluda con la mano. A su lado está el primer ministro de un país nórdico quien también saluda.
-   El “Club B” se reúne este año a orillas del Mediterráneo, algo que agradecemos todos los que tenemos que cubrir la noticia. El misterio es el invitado habitual de estas reuniones de las que se dice que dominan el mundo. Sabemos que hay entre los miembros del club: políticos, millonarios, economistas y algún escritor famoso. Ahora llega el último premio Nobel de literatura, se ve que aquí sí ha querido venir. Ha saludado desde su coche pero no nos ha dicho nada. De poco nos enteraremos ya que toda persona relacionada con el “Club B” firma un blindadísimo acuerdo de confidencialidad. Pero nunca se sabe, seguiremos informando, de momento devolvemos la conexión a los estudios centrales.
La sala se va llenando de gente famosa. Se saludan con familiaridad. Comentan que hoy se harán una foto de grupo y la pasarán a la prensa. Hay gente que protesta ¿y el secreto? Otros dicen que a veces hay que cambiar algo para que todo siga igual. Cuando todos están en la sala, los camareros dejan las últimas bandejas de delicias y salen. El presidente se saca una llave colgada del cuello en una cadena de oro. Cierra por dentro. Se hace el silencio.
-   Podemos relajarnos. Cualquiera diría que estamos en un acto oficial.
Todos ríen.
-   Este año hemos introducido algunos cambios, pese a las críticas. La prensa estaba perdiendo interés y es vital que la prensa quiera saber cosas de nosotros. Bienvenido a Carlo nuestro diseñador de moda. Sabes que serás expulsado hacia la mitad de la reunión, la gratificación será ingresada esta noche a una cuenta en las Islas Caimán. En cuanto hables con la prensa y recites lo que te hemos dicho podrás cobrarlo. El libro que escribirás con tu experiencia dentro del Club B ya está terminado, saldrá en cuatro meses. Podrás ir por las televisiones y conceder entrevistas pero cuidado, no queremos ni una sorpresa. Nos gusta tu ropa y la queremos disfrutar muchos años.
Carlo asiente incómodo y sonríe. Está sudando pero intenta mantener la compostura.
-   Bueno creo que este año tenemos dos reuniones de 4 horas cada una. Así que relajaos y disfrutad de la comida y la bebida. Os recomiendo los macarons venidos de la misma pastelería donde los encargaba Maria Antonieta. O eso dicen, a saber. Tenemos la botella de Chateau Lafitte 1787 con las iniciales de Thomas Jefferson, quien quiera probarlo debe participar en la subasta. Para los que no quieran gastar tanto tenemos un Château Mouton Rothchild de 1982. Para los amantes de la cerveza tenemos la recomendación de que se abstengan de pedirla. Vamos a empezar la subasta. Disfruten.

En el otro lado del mundo, unos jubilados están jugando a las cartas. El lugar, una pastelería cafetería italiana de barrio, donde se juntan cada mes para su campeonato de cinquillo. Sí, en Brooklyn también se juega al cinquillo.
-   ¿Han empezado?
-   Hace dos horas. Carlo debe estar a punto de ser expulsado.
-   Que se joda ¿Habéis visto su colección? Es una mierda. Mi nieta me pidió unos pantalones para su cumpleaños, yo le dije que tenía unos iguales a su edad para arreglar el coche de mi padre.
-   ¿Se los compraste?
-   ¿A 3000$ el par? Le compraría un poco de buen gusto si pudiera. No, le compré un libro de horas encontrado en una abadía de Irlanda. Único. Creo que lo ha vendido por internet, si supiera lo que vale le daría un infarto. Podría haber comprado al mismo Carlo sin pantalones.
-   La juventud es un poco gilipollas. ¿Qué hacemos con Corea del Norte?
-   De momento esperar. He hablado con Kim y no sé qué pensar. Es de mísil fácil. Pero parece satisfecho con el acuerdo. Se reúne mañana con nuestro representante americano. Para terminar de concretar los términos.
-   ¿Donald?
-   Claro que no imbécil, Nuestro representante.
-   Ah bueno. ¿Y Venezuela? ¿Y Cuba?
-   De momento en Venezuela que sigan, así intervendremos cuando necesitemos una maniobra de despiste. Con Cuba lo tenemos difícil el idiota americano la ha vuelto a cagar. ¿Quién votó por él?
-   Hizo una donación para comprar el voto de todos y lo sabes.
-   La hizo al “Club B”. A nosotros nos importa una mierda. Que salga algo de Rusia, vamos a atacar por flancos, empecemos por su familia.
-   Mira la expulsión de Carlo. ¡Rosa sube el volumen! Y trae más cannoli que hemos acabado con ellos.
-   ¡Más cannoli más cannoli! Su colesterol está por las nubes!
-   Venga Rosita que en el fondo te damos pena, eres la única que nos cuida, a nuestras familias no les importamos.

La camarera les trae una bandeja llena de dulces y sonríe cuando uno de los abuelos le toca el culo. Pobrecillos que humor tienen. Ya me gustaría a su edad tener cabeza para jugar al cinquillo. Mientras tanto en la tele una primicia: Carlo el diseñador sale de la reunión del “Club B”. La primera expulsión de la historia. Rosa piensa que mataría por poder espiar esa reunión a orillas del Mediterráneo, desde allí se domina el mundo.

Os dejo por esta semana, recordad que siempre hay que mirar qué hay detrás de las grandes noticias de primera página, generalmente allí se esconde la verdad. Sed felices. 




martes, 4 de julio de 2017

El alma inmortal

Este verano voy a dedicar algunos de mis posts a la ficción. El primero va dedicado especialmente a Juanjo quien me dio la idea. Así que os dejo con el pequeño relato. Si lo vieseis en persona identificaríais a J inmediatamente aunque cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, o no, quién sabe si las coincidencias existen.

“Hace tanto tiempo que vive que nadie sabe cómo se llama. Es una de las almas inmortales que se pasean por el mundo entre nosotros. Responde a “J” y con eso le basta. Muy en el fondo de su ser, su nombre real está guardado en una caja fuerte. Abrirla sería casi imposible, sólo él podría, pero de momento no lo necesita.
Lo que ha mantenido tanto a J vivo ha sido una mezcla de circunstancias inexplicables, pero sobre todo la curiosidad. Ahora mismo, el sol se está poniendo en París y él está en silencio admirando la cumbre del gótico. Está estudiando los vitrales y aunque sabe a la perfección cómo se construyó la catedral, sigue teniendo la sensación de que el cristal aguanta la estructura por cuestión de magia. Naturalmente no cree en la magia, pero sí en la genialidad humana que a veces es casi lo mismo.
J se sienta y medita. Debe de ser el único hombre vivo que sabe cómo funciona el mundo. No de una manera metafísica, sino casi mecánica. Conoce cada engranaje y ruedecilla, conoce donde encaja cada pieza y aunque tardaría un poco sería capaz de ponerlo en hora como un maestro suizo a un reloj. No lo hace porque sabe que la humanidad lo volvería a descompensar en cuestión de segundos. Lo hizo alguna vez y durante unos instantes absolutamente todo fue perfecto, la gente que vivió la experiencia, la recuerda como un momento de epifanía, un momento en que todo estaba donde debía de estar. Pero eso fue muchos siglos atrás.
La luz del atardecer entre las figuras le recuerda las tardes que pasaba con su amigo Leonardo. Tardes de vino joven y charlas viejas en la Toscana, mientras Leonardo le hablaba de sus proyectos y del sentido de la vida. J nunca le perdonó que se dedicara al arte. Si hubiera trabajado la ciencia el mundo no sería el mismo, seguro que sería mejor. Leonardo tenía la curiosidad necesaria para vivir para siempre pero lo mató la inocencia. Para él todo era posible y creía en la bondad. Ese fue su error. “La observación es la clave de todo, solo tenemos que estar atentos”. Él sigue observando aunque cada vez entienda menos.
Su siguiente mejor amigo fue un hombre de ciencias, un genio un poco loco que vivió antes de tiempo. Nikola Tesla sigue siendo un misterio para todos. J sonríe cuando oye todas las teorías conspiratorias que viven aún a su alrededor. Es él quien tiene sus diarios escondidos donde nadie los encontraría, a la vista de todo el mundo, en un museo de una pequeña capital de provincias. A J aún le emociona ver la foto de Nikola bajo los rayos al lado de la jaula. Nadie sabe que la tomó él. Aquella noche bebieron hasta el amanecer.
J se levanta y se va, se siente nostálgico. La nostalgia es peligrosa. Incluso ha pensado en visitar a Nicolas Flammel para charlar de los viejos tiempos, pero nunca ha confiado demasiado en él. Teñir de magia la ciencia es el mayor error del mundo. Y el viejo Nicolas siempre ha jugado a dos bandas.
J pasea hacia su casa pero empieza a oscurecer y decide entrar en el metro. Demasiados fantasmas por la ciudad detrás de las sombras. Llega el convoy sin conductor, a Leonardo le habría encantado. Nikola se quejaría del precio, él creía en la energía gratuita. Otro inocente. Si J ha entendido algo es que el dinero es el Dios pagano más poderoso. Suena su teléfono móvil. Es Elon Musk. Otro visionario. Aún queda esperanza. Queda tanto por soñar y por hacer que no puede permitirse el lujo de morir.”


Os dejo con la primera canción que he escuchado esta mañana. Norah Jones nunca falla. Creed en lo imposible y sed felices.


lunes, 26 de junio de 2017

Encontrarás al hombre de tus sueños.

Aunque el título del post hace referencia a una película de Woody Allen no voy a hablar de cine. Voy a hablar de esa manía por conocer el futuro. Sí, soy de las que a veces se lee el horóscopo. Y también soy de las que no cree nada de él. En una universidad americana hicieron un experimento. Dieron a cada uno de sus alumnos sobres cerrados con características de su signo zodiacal. Todos se reconocieron en él. Sin embargo les enseñaron que en todos los sobres ponía exactamente lo mismo. Sale en la película “Red lights” pero el experimento se hizo de verdad. ¿Habéis sacado ya vuestras conclusiones?
Los horóscopos me recuerdan un poco a las profecías de los viejos oráculos. Esos en los que una coma o la entonación variaba todo el significado: “¿Vamos a sobrevivir la batalla?” “No moriréis”, “No, moriréis”. Y así, hasta ahora.
Sí creo que nacer en cierta zona geográfica o en cierta estación puede condicionar tu carácter. Por ejemplo yo nací en otoño, muy cerca del día todos los santos. Eso quiere decir que gracias a los “panellets” tuve pocas tartas de cumpleaños. Y que odio bastante pasarme el día después de mi cumple en la cocina haciendo “panellets”. Para los que no sois catalanes, me refiero a unos dulces de almendra y azúcar con un tiempo de cocción muy delicado. Al nacer cerca del 1 de Noviembre y su inacabable ruta por los cementerios, te sientes como si las diosas del destino te dieran un mensaje. Cloto te da la bienvenida, Laquesis te dice que aproveches bien tu tiempo y Atropos te dice que un día cortará el hilo de tu vida.
Pero eso nada tiene que ver con la posición de los planetas cuando nací. A mí me influenciaba Plutón y ahora ya no es un planeta. Nada tiene que ver con el “Compra lotería hoy estás de suerte”, “Encontrarás al amor de tu vida esta semana” o “Vigila bien tus negocios”. La lotería se rige por las leyes del azar como explicó perfectamente Terry Pratchett en “Mundodisco”, el día en que encuentras el amor de tu vida es el día en que te enamoras de ti y más vale que siempre vigiles tus negocios.
Hay que reconocer el negocio que conlleva el tema de conocer nuestro futuro. Creo que todos somos seres racionales, pero a veces tenemos momentos de debilidad que fracturan nuestro raciocinio y por esa fractura se cuelan adivinos, tarotistas y algún homeópata. Por esa fractura queremos abrir una ventana al futuro y vamos a que una señora nos eche las cartas. Yo he estado al otro lado. Hace un millón de años que también jugué a tirar las cartas del tarot. Reconozco que aún me fascinan sus dibujos. Tuve tantos aciertos como errores. La ley de la probabilidad es así. Debo reconocer que a los tarotistas con fama de “Lo acertó todo”, yo los fichaba para hacer perfiles criminales en Quantico. Porque no leen las cartas, te leen a ti. Leen tu expresión cuando te sale la muerte, te tranquilizan y te dicen que es un cambio en tu vida ¿y quién no sueña con un cambio en su vida? Sobre todo si vas a conocer tu futuro.
Para escribir este post, me he paseado por páginas del horóscopo. Y resulta que contra todo pronóstico, incluso el meteorológico, me espera una gran semana. No penséis que soy cínica y fría, al ser Escorpio suelo ser un poco escéptica y me cuesta creer. Así que tengo excusa. Sí, resulta que también somos paradójicos.
Os dejo con una frase de alguien en quien sí creo: Paul Auster. “Queremos sentir que tenemos el control de nuestra vida, pero estamos sujetos a las fuerzas del azar y la coincidencia”.

La música que oía mientras escribía este texto es de Fiona Apple, a quien hacía tiempo que no escuchaba y hoy a venido a mí. Disfrutad del presente porque el futuro aún no existe y por supuesto sed felices. 

lunes, 19 de junio de 2017

Los Guardianes.

“No me gustan las palomas, no respetan el arte público”. Con esta genial frase, Niles Crane de la serie Frasier, me hizo pensar que soy un poco como él. Sin embargo no todos los animales son tan soeces como las palomas. Ayer por la tarde estaba en una agradable conversación que empezó con los superhéroes de Marvel y no sé cómo, imagino que por los gintónics, derivó a los animales que “cuidan” del arte. Mi hermana nos explicó la historia de los murciélagos de Coímbra.
Hoy he navegado un poco por internet y he leído sobre el tema. La biblioteca Joanina data del siglo XVIII, y se conoce por ser una de las más espectaculares del estilo barroco en Europa. Pues resulta que por las noches una colonia de murciélagos se ocupan de acabar con los insectos y ayudan a proteger los 70.000 volúmenes del recinto. Como no hay ningún entrenador de murciélagos reconocido y la verdad es que dejarían un rastro de guano por todas partes, antes de cerrar, los trabajadores extienden unas lonas de cuero sobre las magníficas mesas del recinto.
Hay más animales guardianes, como los gatos del museo Hermitage de San Petersburgo. Se dice que este museo cuenta con felinos desde tiempos del Zar Pedro I. Para proteger las obras de arte de las ratas, el museo tiene actualmente una legión de unos 70 gatos que ya forman parte del “personal” del Hermitage. Tienen su sede en el sótano, donde los cuidan y viven y creo que son los gatos más afortunados del mundo. Deben ser gatos acostumbrados a la belleza. Me los imagino siesteando delante de los cuadros de Van Gogh o Gauguin. ¿Tendrán sus cuadros preferidos? Me gustaría pensar que sí.
Y cambiando de tema, como esta semana se acerca el solsticio vamos a ponernos de punta en blanco para recibir como se merece al verano. Aunque creo que meteorológicamente ha llegado antes, y eso confirma mi teoría, ya que siempre he creído que él y la primavera tenían una historia de amor. Y este año se han reunido. Apasionadamente creo.
Cada estación tiene sus cosas, su particular personalidad. Si el invierno está asociado al recogimiento y la lectura de clásicos frente a la chimenea (mi mente funciona así, en technicolor), el verano está asociado a la libertad. A los paseos en coche por los pueblos de piedra, a caminar descalza, a poner los pies en el agua del río y a ser feliz. Os deseo un verano libre, verde y azul. Hoy la banda sonora la pone Paloma Faith, a quien descubrí la semana pasada porque alguien la colgó en mi muro de facebook. Os la aconsejo. Y os dejo con su versión de "Never Tear Us Apart" Sed felices.



lunes, 12 de junio de 2017

PEQUEÑOS RITUALES

Pequeños rituales. Seguro que tenéis alguno. No quiero decir apagar y encender las luces de una habitación cinco veces seguidas para ahuyentar a los malos espíritus. Quiero decir cosillas cotidianas. Como sacudir un par de veces el azúcar antes de echarlo al café o mover la cabeza para acomodarla a la almohada cuando vas a dormir. Diréis que son simples e inofensivas costumbres. Pero no es así. Son pequeñas señales que nos identifican y quedan grabadas en los demás. Cuando desaparecemos, esos insignificantes gestos se quedan en las mentes de los otros. Y a veces al ver a alguien hacer lo mismo, se acuerdan de nosotros. Hoy hablo de esto porque mientras estaba tomando café, un abuelo y su nieto estaban desayunando a mi lado. El abuelo veía al niño comer su croissant de chocolate y se reía. Yo mientras hacía como que mandaba mensajes en el móvil iba escuchando la escena. El abuelo le dice al chico “Biel, tu abuela hacía lo mismo que tú, cuando comía algo que le gustaba cerraba los ojos”. Me ha parecido una conversación tan íntima, que me ha dado un poco de vergüenza inmiscuirme. Pero ya era tarde, el abuelo se ha dado cuenta que yo escuchaba y le he sonreído, me ha devuelto la sonrisa imagino que por educación.
Esto me ha hecho pensar en qué gestos o costumbres de mí, quedarán grabadas en los demás. Anteayer me dijeron que alguien había comentado que no había que fiarse de la rubia (esa soy yo), que parecía que estaba tomando un café tranquilamente pero que analizaba todo lo que pasaba a mi alrededor. Sí  Sr. Juanjo, suelo hacerlo. Aunque no creo que sea un rasgo malo. Creo que forma parte de querer escribir. Estudias detalles, espías conversaciones y coleccionas miradas, después toda esa información se cuela consciente o inconscientemente en la construcción de tus personajes de ficción. Aunque también debo decir que tengo días y días. A veces podría estar sentada al lado de Donald Trump y yo le inventaría una historia de un señor que se ha escapado un rato a tomar una cerveza para evitar ir a la compra con su señora. Y no me daría cuenta de que es él. Sí, a parte de cotillear, suelo inventar historias para la gente que está a mi alrededor. Cuanto más raras mejor. 
Os confesaré un pequeño ritual que tengo cuando conduzco. A veces pienso en alguien y pongo el aleatorio de canciones para ver cual le sale, por si hay algún tipo de relación, por si le gustaría o no. Con mi selección musical pueden salir cosas muy bizarras.

Tengo otros rituales, pero eso ya se queda entre mis conocidos y yo. Ayer al subir al coche, puse el aleatorio y dije mi nombre. Me salió esta canción. No es que me entusiasme tanto como antes, pero me hizo viajar a un verano del pasado. Guardaos del calor. Y como siempre, sed felices.


lunes, 5 de junio de 2017

Crear siempre empieza por soñar.

Siempre he pensado que la creatividad era algo inherente al ser humano. Igual que la maldad o la bondad. Pero ayer, estaba conduciendo y escuchando “Fallo de sistema” en Radio 3, y tuvieron el detalle de hacerme dudar. Sólo un instante, pero se agradece. El tema era: “¿Son las máquinas creativas?” No hablamos de la Inteligencia Artificial, hecha siempre por humanos a base de algoritmos que te programan para hacer algo. Hablamos de creatividad, de la capacidad de una máquina de “decidir” hacer algo. Aunque el señor que hablaba, estaba más que titulado y cualificado para el tema, a mi no me acabó de convencer. Dicho con toda la humildad posible. La verdad es que aunque acepto que los animales sí pueden tener cierta creatividad, como unos cuervos que doblaron un alambre para hacer un gancho y coger comida, según un experimento que relataron ayer, para mí la creatividad no humana llega hasta aquí. Utilizar tu cabeza para conseguir algo. Bien por los cuervos. Bien por los primates que aprenden el lenguaje de los signos. Bien por las máquinas que te ganan al ajedrez. Pero la creatividad, entendida como la imaginación de algo bello, a veces inútil en el sentido práctico, o algo que te haga estremecer… ahí, ya me muestro más reticente. Creo que ser creativo va unido a la sensibilidad, a los sueños, a la necesidad de ser inmortal. Cuando me hablan de creatividad no distingo entre tecnología o arte. Aunque sí sé que es distinto crear un Iphone a pintar un cuadro. Pero incluso la idea del Iphone, que desarrollaron técnicos e ingenieros, fue imaginada por un soñador. ¿Dónde quedan los cuadros, las canciones, los libros, las fotografías o los edificios que te hacen palpitar? Creo que el “toque humano” siempre será necesario. Naturalmente seguiremos con la mente abierta y a la espera de que alguna máquina se ponga creativa, aunque el día que lo haga, estamos perdidos.
Y para que entendáis mejor lo que digo, os voy a nombrar unas cuantas cosas creadas por los humanos. 
La primera, un cuadro que me conmueve: “El nacimiento de Venus” de Sandro Boticelli. Creo que esta imagen forma parte de nuestra cultura colectiva, pero si no lo conocéis porque vivís en Marte o porque sois fieles espectadores de Tele 5, googleadlo.
La segunda una novela corta de Somerset Maugham: “La luna y seis peniques”, sobre la vida del pintor Paul Gauguin, aunque en la historia, el personaje se llame Strickland.
La tercera el templo gótico Sainte Chapelle de París. No os lo puedo describir, hay que verlo y sentirlo.

Y la última, una pieza musical de “Los miserables”, se trata del inicio de la revolución, “Do you hear the people sing?”, basada en la novela de Victor Hugo, y con la música compuesta por Claude-Michel Schönberg, cuando la escucho puedo sentir desde la ilusión por un mundo mejor, al fracaso que viene después. Naturalmente os dejo con esta canción, es una versión cortita, para que os animéis a escucharla, no seáis cerrados porque sea un musical. Hasta pronto, sed creativos y sobretodo sed felices.


They call you lady Luck

Seguimos con la ficción. Esta vez dedicada a alguien en quien pensáis muchas veces a lo largo de vuestra vida. Hay muchas maneras de in...